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Nuestra historia

propietarios Ara Ambigua

Un día del mes de abril del año 1998, con 300.000 colones en la bolsa y un viejo mobiliarioque había recibido como pago de sus prestaciones, don Delfín llegó a la zona de Sarapiquí, atraído por la riqueza natural y por el buen comercio que había en ese momento, época en que las bananeras aun eran muy exitosas y la gente que trabajaba ahí, ganaba muy bien.

Primero se vino él solo con un amigo que era cocinero, y empezó con una soda en el centro de Puerto Viejo, lo fuerte de este lugar era una ventana al lado de la parada de buses, donde se vendía pollo frito, chicharrones de pollo y empanadas de papa,( aun recuerdo lo deliciosas que eran dice su esposa), allí paso cuatro meses, cuando el vio que el negocio iba bien se trajo a toda su familia, y su esposa se unió a él en el trabajo.

Pasados 6 meses, el propietario del "mejor restaurante" del pueblo, le propuso el alquiler del mismo, y con todo el miedo fue a hablar con él, ya que solotenía para pagar el alquiler del local donde estaba.

En este negocio estuvo por 4 años, cuando tenía 2 años decidió junto con su familia comprar algún terreno o casa en la zona, que fue cuando les vendieron la propiedad que poseen hoy en día, era una finca abandonada, no había luz ni agua en cañería, solo una excelente naciente en la montaña, pero cuenta su esposa que él con su visión miró un lugar privilegiado por Dios donde tenía mucho futuro.Así pasaron los días y construyeron una cabina para ellos irse a descansar, y al pasar las noches llenas de paz y del ruido de la naturaleza, de ahí nació la idea de un lugar turístico, sin experiencia, sin conocimiento y sin buscar asesoramiento alguno, iniciaron la actividad, con un préstamo en el banco.

Iniciaron con 8 habitaciones,ese fue el primer módulo, luego les regalaron unas costillas de melina y construyeron 2 cabañas muy lindas, luego otras 2 y con la que tenían completaron a 13 cabinas. El nombre de ara ambigua se lo pusieron en honor a esa hermosa ave de la zona, Lapa Verde, ya que es el nombre científico de la misma.

Rodaron de una cabina a otra, alquilaron una casa fuera del hotel y fue peor la situación, ellos dicen que han hecho de todo, han sido, camareros, cocineros, guardas, otra anécdota de doña Lisbeth que dice que cuando le tenia que dar libre al muchacho que le ayudaba, se quedaba ella en un rancho de paja que habían construido, a cuidar del hotel, con un revolver y un pequeño perro que la acompañaba, hasta que llegara don Delfín, y cuando eso no habían lámparas en los jardines como ahora.

Tenían un club de viajes que habían pagado para unas vacaciones, y lo tuvieron que utilizar en poner la luz eléctrica, luego captaron el agua de la naciente con tanques y llevaron a cada habitación que construían, al año después de iniciado el hotel inauguraron su propio restaurante, La Casona y ya dejaron el que tenían. Siempre juntos al lado de sus hijos, Wendy, Sharon y Emanuelle han luchado día a día para dar a conocer tanto a nacionales como extranjeros su privilegiado lugar, su excelente comida y el calor humano de una familia costarricense.

Después del terremoto de Cinchona, fueron días muy duros, mas que nunca, porque era un pueblo fantasma, desesperados por la situación pensaron en algo que atrajera a los lugareños, y nació una excelente pizza, que tanto la gente de Sarapiquí, como extranjeros hospedados o no en Ara Ambigua, disfrutan con gran placer, un producto mas que se añadía.

Hoy en día Ellos recuerdan el esfuerzo, sacrificios, trabajo y los compromisos que contribuyeron a realizar este hermoso lugar, Ara Ambigua Lodge, ya que cuentan con un Restaurante y Pizzería para 125 personas, 40 habitaciones, una villa equipada, piscina para adultos y niños, un salón de eventos para 250 personas, una sala de conferencias para 60 personas, con aire acondicionado, tres amplios lagos, montaña con senderos, un jardín de ranas, empleo para 15 personas del pueblo y una familia muy agradecida con Dios y llena de amor y entusiasmo por atender a sus clientes.

Un poco de nosotros

Delfin y Lisbeth, junto con sus hijos, wendy, sharon y emmanuelle.

Somos una familia costarricense radicada en la zona, que ha construido este lodge con mucho esfuerzo y trabajo, cuidando cada detalle, mejorando cada dia, para que nuestros visitantes tengan una estadia como en casa, donde las familias tienen la confianza de dejar correr libremente a sus hijos por nuestros jardines y areas comunes, sin ningun temor, sienten el calor humano que cada uno de nosotros junto con nuestros colaboradores brindamos para ellos.

Nos sentimos muy satisfechos de recibir en nuestro lodge, turistas, tanto, nacionales como extranjeros.

Invitamos a toda persona que lea esta pagina, a compartir con nosotros y vivir la experiencia que brinda un lugar lleno de paz y quietud, lleno de naturaleza, lleno de vida, buena comida y compartir con nosotros las buenas practicas de sostenibilidad.

Instituto Costarricense de Turismo CST - Costa Rica CATUSA Código de conducta. Protección a los menores de edad.